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de Epilepsias
H i s t o r i a
El término epilepsia tiene su origen en la palabra
griega “epilambanein” que significa ser atacado o
tomado por sorpresa, denominación que ha mantenido hasta la
fecha.
Existen citaciones que hablan sobre la
epilepsia desde hace muchísimos años y en las tablillas de barro
encontradas en la antigua Babilonia se describen de manera muy
precisa los ataques epilépticos, los síntomas previos, los
factores desencadenantes y el estado de los pacientes posterior
a las crisis, de manera muy similar a como las describimos
actualmente.
Para los griegos la epilepsia debía tener un
origen divino, ya que sólo el poder de un Dios podría, de manera
tan brusca, arrojar a las personas al suelo, hacerlas realizar
movimientos musculares tan especiales, arrojar saliva, hacerles
defecar u orinar, prácticamente "matarlas" y luego volverlas a
la vida.
No obstante Hipócrates, uno de los padres de la medicina
con gran espíritu crítico e intuición científica, escribía unos
400 años A.C.: "la enfermedad a la que llamamos
sagrada …. no me parece mas sagrada ni mas divina que las otras,
ella tiene la misma naturaleza y la mismas causas que las otras
…… los hombres le han atribuido una causa divina por ignorancia
y por el asombro que les inspira, pues no se parece a las otras
enfermedades.”, para posteriormente argumentar que el origen
de la enfermedad estaba localizado en el cerebro.
En otras culturas se intentó atribuir a las crisis un carácter
místico o religioso, llegando a pensar que las personas con
crisis epilépticas estaban siendo “poseídas por los demonios”.
Existen en la literatura muchas referencias a esta errónea
impresión, sobre todo en la Edad Media, donde el oscurantismo
religioso llevó a la hoguera o al suplicio a muchos de estos
pacientes confundiéndolos por poseídos, practicantes de pactos
con el diablo, brujos, etc.
En la Biblia se
relata como Cristo eliminó los espíritus que tenía un hombre
joven y que le ocasionaban ataques desde su infancia:
"..Maestro, traje a ti mi hijo que tiene un espíritu mudo, el
cual dondequiera le toma, le sacude y echa espumajos por la boca
y cruje los dientes................. Jesús preguntó al padre:
Cuanto tiempo hace que le sucede eso?. Y el dijo: desde niño y
muchas veces lo echa al fuego y al agua para matarlo...". Marcos Cap. 9 (17-27).
Como esta
existen muchas otras citaciones de probables enfermos de
epilepsia que fueron sanados bíblicamente al mismo
tiempo que se realiza una descripción detallada de una crisis
convulsiva, la tremenda angustia y desesperación que aflige a
los familiares de un niño con epilepsia.
También como se pensaba que los astros
influían de manera decisiva sobre el comportamiento y la salud
de las personas se atribuyó a la Luna una influencia sobre el
desarrollo de la epilepsia. Se creía que los enfermos estaban
bajo su control, se afirmaba que la luna llena propiciaba mas
ataques en estos enfermos, conformando con otras patologías
(sobre todo siquiátricas) las llamadas "enfermedades de la luna"
y llamando a estos enfermos "lunáticos".
En la Roma antigua los ciudadanos temían y respetaban a esta
enfermedad, de tal manera que si uno de los presentes
desarrollaba un ataque epiléptico durante los comicios
(asambleas) del Senado, las reuniones o eventos debían ser
suspendidos ya que ello era de muy mal augurio, de ahí el
nombre: “crisis comiciales” como todavía se la
denomina.
Cuando en la medicina dominaba el concepto de
que los líquidos corporales determinan la funcionalidad y
patología de las personas, a la epilepsia se le atribuyó como
causa una alteración en uno de estos fluidos. Como eran cuatro
los mas importantes: sangre, bilis (negra y roja) y flema y los
epilépticos echaban mucha espuma por la boca durante los
ataques, se postuló que la causa de las crisis convulsivas era
una acumulación de flema en la cabeza, que luego de los ataques
este exceso de flema era eliminado por la boca, con lo que las
convulsiones terminaban
Nada menos que otro padre de la medicina: Galeno (90 años
AC) no sólo se adhirió a esta idea sino que la "perfeccionó".
Como observó que las crisis se podían iniciar en una extremidad
(brazos y piernas) y luego comprometer a todo el cuerpo, postuló
que la flema no se producía en la cabeza sino que lo hacía en
las extremidades; de allí progresaba hasta cerebro y ocasionaba
las crisis convulsivas. (es una descripción de una crisis
parcial secundariamente generalizada que puede usted ver y
conocer en la sección
Clasificación de las Crisis Convulsivas) .
Por ello recomendaba que se apliquen torniquetes a los pacientes
afectados, para impedir que la flema llegase a la cabeza, si
esto no funcionaba se recomendaba proceder a la amputación del
miembro donde se iniciaban las crisis!!!, como una manera de
detener el progreso de las convulsiones. Por ultimo, si no
existía un origen claro en un miembro o si los accesos
comprometían al cerebro la solución era obvia: se trepanaba
(agujereaba) al cráneo para que la flema salga por los orificios
practicados deje de crear dificultades.
Mas cercanamente
Tissot, en 1770, dijo que “para producir una epilepsia se
requieren de dos cosas: una disposición del cerebro para
convulsionar y una causa de irritación que ponga en
funcionamiento dicha disposición”, lo que habla a las claras y a
la luz de los conocimientos actuales, lo acertado que se
encontraba Tissot en sus apreciaciones.
Tal vez quien mas ha ayudado a la compresión
y categorización de la epilepsia haya sido Hugliglins Jackson,
quien publicó cientos de artículos sobre el tema, describió la
epilepsia jacksoniana, diferenció a la epilepsia de los accesos
de origen emotivo (histeria) e inició la tarea de clasificar
las epilepsias y en 1874 expresaba: .....las ventajas de la
clasificación son obvias, facilita la identificación y la
aplicación del conocimiento para fines prácticos......
Esta idea persiste y actualmente ha tomada
mas y mas fuerza; ella representa los esfuerzos que se están
utilizando para que todos las personas dedicadas al estudio de
la epilepsia hablen el mismo idioma y se puedan establecer
pautas comunes de tratamiento, procedimientos y pronósticos.
Algunos hitos importantes en la historia de la epilepsia
son:
-
1815: se definen las crisis de “gran mal y de pequeño mal”
(Esquirol)
-
1825: se relata la esclerosis mesial del hipocampo (Bouchet)
-
1860: se describen las crisis epilépticas no convulsivas
(Falret)
-
1867: es descrita la epilepsia mioclónica juvenil (Herpin)
-
1880: se describe la esclerosis mesial del hipocampo como causa
de crisis (Sommer)
-
1880: antes de conocerse los estudios de electroencefalografía,
se afirma que la causa de la epilepsia es
una descarga
brusca, momentánea y excesiva de células inestables de la
sustancia gris (Jackson)
-
1912: se introduce en fenobarbital en el tratamiento de la
epilepsia
-
1929: se inicia la era de los estudios de la actividad eléctrica
cerebral (Berger)
-
1938: se lanza al mercado la fenitoína
-
1950: en esta década se inician los tratamientos quirúrgicos de
las epilepsias
-
1970: Primera Clasificación de las Crisis Epilépticas
-
1981: Segunda Clasificación de las Crisis Epilépticas
-
1989: Clasificación de Síndromes Epilépticos
-
2001: Nueva Propuesta de Clasificación
Actualmente los avances en el estudio de la epilepsia se dan a
una velocidad nunca vista, merced a los nuevos medios de
investigación, explorando los mecanismos neuroquímicos,
genéticos, metabólicos y estructurales que la generan, lo que
brinda mejores posibilidades terapéuticas.
Dentro de estos avances cabe mencionar, de
manera especial, los logrados en el registro de las imágenes
cerebrales, iniciando una verdadera revolución la introducción de
la Tomografía Computarizada que permitió visualizar la
estructura cerebral de una manera nunca antes lograda. Ello
permitió ver lesiones que antes sólo podrían ser observadas en
autopsias de pacientes con crisis convulsivas, tales como:
tumores, malformaciones, sangrados intracraneales, enfermedades
degenerativas, etc.
Posteriormente, con el advenimiento de la
Resonancia Magnética se pudo observar al cerebro de manera mucho
mas exacta y precisa, tal como si se dibujara en un papel en
blanco y escala de grises, llevando a conocer mucho mas
íntimamente las estructuras del sistema nervioso.
Nuevos avances
en los medios auxiliares de diagnóstico, recientemente logrados,
tales con la Tomografía por Emisión de Positrones (PEAT), la
Tomografía por Emisión de Fotón Único (SPECT) y la Resonancia
Magnética Funcional (f RMN) nos permiten valorar no solo las
estructuras cerebrales sino también su funcionalidad y papel
desarrollado en la compleja actividad del sistema nervioso.
Otro grandes ítems son los avances en el
campo de la genética y la bioquímica que permiten detallar la
implicancia de los genes en el desarrollo de le epilepsia y el
papel que juega la neuroquímica y las enfermedades metabólicas
en esta campo.
Pese a todos los logros
obtenidos todavía algunos aspectos de le epilepsia deben
ser develados, lo que nos obliga a seguir
desentrañando los misterios que la rodean. |